Crítica de 12 años de esclavitud





12 años de esclavitud trata la historia real de Solomon Northup, un ciudadano afroamericano libre del estado de Nueva York que fue secuestrado y vendido como esclavo, y pasó esclavizado doce años de su vida. La película, dirigida por el reconocido Steve McQueen y escrita por John Ridley, fue uno de los nombres que más sonaron en la temporada de premios pasada. Además de ser nominada y llevarse varios Oscar, Globos de Oro, Premios BAFTA y demás, que a nadie cogieron por sorpresa, logró convertir a la anteriormente desconocida Lupita Nyong’o en la estrella del momento y en un icono de moda en la alfombra roja.

La cinta sigue el testimonio de Solomon a lo largo de esos doce años que pasó trabajando como esclavo, sirviendo a distintos amos con muy distintas personalidades, que nos enseñan que no sería correcto retratar las altas clases sociales de la época como una única jauría de crueles maltratadores, pues ya existían en ese momento varios enfoques acerca de la esclavitud.

Es interesante ver también el cambio de actitud en Solomon durante su tiempo en cautiverio. Sus primeros días están llenos de fútiles intentos por ser reconocido como hombre libre, hasta que comprende que por mucho que lograra demostrar que lo que dice es cierto, no hay nadie interesado en escucharle. Aún así, nunca pierde la esperanza, incluso cuando su cansancio anímico alcanza el físico.

Es una de esas películas concebidas para ganar premios, y puede que ahí resida su fallo. Vemos interpretaciones magníficas, como la de Chiwetel Ejiofor en el papel protagonista, Michael Fassbender como uno de los amos y la ya mencionada Lupita Nyong’o, que desde luego se lleva la palma. Es incuestionable que el film es muy bueno, porque la historia sobre la que se construye es muy buena y porque los actores que le dan vida lo hacen a consciencia, pero en mi opinión peca de buscar más el agrado de la crítica que del público general. Es una película muy dura que no endulza ningún aspecto de lo que fue la esclavitud, y este realismo es un punto a favor al tratarse de una historia con un obvio mensaje y una clara vocación de enseñanza. El problema reside, sin embargo, en los largos silencios y las escenas estáticas que restan más que no suman al film, convirtiéndolo en algo lento y cargante.

En resumen, una muy buena película que no debería perderse ningún amante del cine, pero que sale de los márgenes habituales y puede que no sea lo que muchos esperaban ver.


Valoración: 8/10



Crítica de Moneyball: Rompiendo las reglas





Moneyball trata la historia real de Billy Beane, un exjugador de béisbol profesional que es ahora manager general del Oakland Athletics , y que para formar su equipo decide emplear el método “moneyball”, cimentado sobre números y estadísticas en vez de dar golpe de talón para fichar a las estrellas del momento.  

Cuando se estrenó en 2011 ocasionó mucho revuelo. La crítica la adoró, y fue nominada a todos los premios posibles: Globos de Oro, Oscars, BAFTA, Sindicato de Actores,… Se dijo que sería, por fin, el papel que conseguiría el Oscar a Brad Pitt. Al final, pero, la película no ganó nada. Fue la gran decepción del año, porque estaba en cabeza de todas las apuestas y no acabó llevándose ni uno de los grandes galardones a los que tenía opción. Eso, pero, sólo demuestra que ese año Moneyball tuvo fiera competencia, pero sigue siendo una muy buena película que merece la pena ser reconocida.

Es, evidentemente, una película sobre béisbol, pero no es posible decir que eso la define por completo. Yo no tengo ni idea de béisbol y nunca me ha interesado, y esta película me ha encantado. Lo que es, en esencia, es una historia emotiva, inteligente y un concepto de película que puede gustar hasta a los aficionados de géneros más distintos.

Las actuaciones de Brad Pitt y Jonah Hill fueron muy aclamadas por la crítica, y ambos recibieron nominaciones a los Oscar como Mejor Actor Principal y Mejor Actor de Reparto respectivamente. ¿Fue injusto que Brad Pitt no ganara el Oscar? Es algo que se habló mucho en su momento, pero en mi opinión, no. Está convincente, pero es que Brad Pitt está siempre convincente, dentro de los límites de su método de interpretación. A mí no me pareció que saliera de su estilo ni de los márgenes donde se siente cómodo, y eso hace que su trabajo en Moneyball no sea diferente de sus anteriores trabajos, como El curioso caso de Benjamin Button, Babel o Malditos Bastardos, y si estos no pudieron conseguirle el Oscar, ¿por qué iba Moneyball a hacerlo? Ese año se llevó el Oscar Jean Dujardin por The Artist, y desde luego lo merecía.

En pocas palabras, Moneyball es justa merecedora del renombre que logró y de haber sido contendiente de los grandes premios del cine, aunque no se los acabara llevando. Merece la pena verla, porque es un ejemplo de lo que debe ser una película para considerarla buena.



Valoración: 7,5/10